Cómo hacer que tu perro le pierda el miedo al agua y aprenda a nadar

Así como los gatos parecen tenerle siempre un miedo atroz al agua (aunque, si los acostumbras de pequeños, nadan tan a gusto como cualquiera), con los perros nos pasa al revés: parece que a todos les encante el agua y sepan nadar de forma innata… pero lo cierto es que no siempre es así, no todos los perros saben nadar.

 

En Perros al Agua tenemos mucha experiencia en esta materia, ya que aquí no solo vienen perros a los que ya les pirra el agua, sino peludetes más tímidos a los que queremos enseñar el placer de un buen remojón. Por eso en este artículo vamos a darte las pautas necesarias para acostumbrar a tu perro al agua, ayudarle a perder el miedo y que aprenda a nadar como un campeón, incluso si es de los más tímidos. ¡Toma buena nota!

 

Lo primero: conoce a tu perro para enseñarle a nadar

 

Como te explicamos hace unos días en este artículo, algunas razas de perro cuentan con un instinto nadador que les hace desenvolverse de maravilla en el agua sin que tú tengas que hacer nada salvo llevarlo a un sitio con agua. Es el caso de los labradores o el Golden Retriever, por ejemplo.

 

Otras razas de perro, por el contrario, tienen muchas dificultades para nadar por la propia estructura de su cuerpo: los bulldogs, los basset o los teckel, por ejemplo, con sus cuerpos robustos y sus patas cortas, no lo tienen fácil. Tampoco los galgos por los motivos contrarios: son demasiado delgados y de patas demasiado finas para moverse con comodidad en el agua.

 

Algunas razas de perro cuentan con un instinto nadador que les hace desenvolverse de maravilla en el agua sin que tú tengas que hacer nada

 

Lo primero que debes tener en cuenta, pues, es la raza de tu perro.

Lo segundo, su propia actitud inicial frente al agua. No olvides que entre el secano y la natación hay un delicioso estado intermedio que es el chapoteo: incluso si tu perro nunca llega a nadar, pasará momentos geniales salpicando y jugando en aguas poco profundas como las de una charca, un estanque o las zonas bajas de nuestras piscinas.

 

Ese miedo al agua, pues, hay que quitarlo. Y es bastante fácil, en realidad.

 

El primer contacto con el agua

 

La edad ideal para acostumbrar a un perro al agua es cuando es un cachorro. Pero nunca es tarde para empezar, aunque eso sí, tendrás que ser cuidadoso siempre.

Especialmente durante el primer contacto.

 

La primera vez que le muestres el agua a tu perro, debe ser en una zona sin profundidad, en el que el animal pueda libremente acercarse e introducirse en ella por su propia voluntad. En muchos casos, la curiosidad vencerá y se irá metiendo poco a poco en el agua.

 

La primera vez que le muestres el agua a tu perro, debe ser en una zona sin profundidad, en el que el animal pueda libremente acercarse e introducirse en ella por su propia voluntad.

 

Para los perros que en este punto no se animan, funciona muy bien incitarlos con premios o juguetes. No se lo pongas muy difícil la primera vez: simplemente deja el premio o su juguete favorito en el agua, a una distancia que el perro pueda recorrer para capturarlo. En la mayoría de casos, este truco basta para que el animal se anime a entrar y acabe perdiéndole el miedo al agua.

 

Es esencial no gritar nunca al animal ni obligarle a entrar si no quiere, actuar así sólo le hará asociar el agua a malas experiencias. Al contrario, debemos apostar por el refuerzo positivo, hablándole con suavidad y estando cerca en todo momento, y felicitándole y dándole algún otro premio cuando lo logre. Ese contexto hace del agua algo mucho más agradable y atractivo para nuestros animales.

 

Y ahora… ¡enseña a tu perro a nadar!

 

Nadar es la segunda fase, y también tiene una iniciación crítica. Y no es obligatoria. A nuestro parque vienen perros que no saben/pueden nadar, y que se lo pasan de maravilla todo el día chapoteando en la piscina mini o cazando los chorros de agua en el oasis de la zona de dunas.

 

¡Pero por intentarlo que no quede! Tienes que hacerlo como una prolongación del juego con el que lo llevaste el agua la primera vez: si el animal no se ha aventurado en aguas más profundas, lanza o deja allí un premio o un juguete para que vaya a buscarlo.

 

 

Es imprescindible que estés junto a él, de forma que puedas sostener su cuerpo cuando sus patitas ya no toquen. Verás que el perro hace los movimientos necesarios para nadar: déjalo libre y observa qué ocurre. Si se hunde, rescátalo rápidamente y ve acompañándole.

 

Lo que no podemos hacer nunca es lanzar el perro al agua, o dejarlo que se introduzca sin estar nosotros al lado. Ya no es ni por el peligro de que se ahogue: es que puede convertirse en una experiencia traumática para él.

 

Si estando a su lado y después de un buen rato sigues teniendo que ir sosteniéndolo porque si no se hunde como una piedra, entonces la mejor idea es optar por el chaleco salvavidas: les dará la flotación necesaria para que no se hundan, y contigo al lado se sentirán lo suficientemente seguros para ir en busca de cualquier premio por lejos que se lo lances.

 

Y así lograremos de paso que nuestro animal haga un ejercicio muy valioso para él.

 

Así que si pensaste en acercarte a nuestro parque pero tu perro no es muy amigo del agua, no te lo pienses más y ven.

 

Así que si pensaste en acercarte a nuestro parque pero tu perro no es muy amigo del agua, no te lo pienses más y ven. Con estos consejos, nuestras diferentes piscinas adaptadas a todas las necesidades y el equipo técnico especializado siempre presente te dan el contexto y la seguridad necesaria. ¡Es el lugar ideal para que cualquier perro aprenda a nadar y le pierda el miedo al agua!

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